El domingo pasado el
Gobernador de la Provincia, José Manuel de la Sota, inauguró, en la ciudad de
Córdoba, el Parque del Kempes: en un
espacio verde ya existente se abrieron algunas calles y se colocaron toboganes,
palmeras y la escultura del “perro con pelota”, todo ello con un presupuesto
inicial de casi 20 millones de pesos y una inversión final que, una vez más,
desconocen todos los cordobeses (recordemos aquella aventura electoralista del
Carnaval Cuartetero).
En las grandes ciudades,
los espacios recreativos en buenas condiciones constituyen un elemento
fundamental para la mejor de la calidad de vida de las personas que la habitan.
Particularmente, Córdoba es un lugar donde su población los utiliza
asiduamente: todos los fines de semana las plazas y los parques de la ciudad
lucen abarrotados de gente que sale a distraerse y a disfrutar del aire libre.
Por otra parte, el gobierno provincial tiene todo el derecho de mejorar los
espacios verdes de la capital, más aún cuando desde el municipio lo único que
se hace al respecto es colocar grandes carteles con el anuncio de un plan de
recuperación de plazas que hasta ahora no fue más que un poco de pintura color
verde gestión sobre los juegos y faros.
Sin embargo, como Juventud
Socialista tenemos la necesidad y el compromiso de ver más allá de los spots
publicitarios y de los espejitos de colores. Por ello es que no preguntamos: ¿por
qué De la Sota inaugura parques en la ciudad de Córdoba y los presenta como una
obra estratégica de gran envergadura? En primer lugar, consideramos que un
elemento central es la falta de fondos: más de 14 años de mal gobierno que han
endeudado a la provincia en 25.000 millones de pesos (en la provincia de Santa
Fe ronda los 3.000 millones de pesos) han limitado la posibilidad de realizar
obra estratégicas; pero también creemos que todo responde a una estrategia
comunicacional en la cual, ante esa escasez de recursos económicos, el gobierno
mina la agenda informativa anunciando una gran cantidad de pequeñas inauguraciones,
a lo que se le suma un importante gasto en publicidad (más de 600 millones de
pesos al año) que le permite estar constantemente presente en la mayoría de los
medios de comunicación. La realización de grandes obras, con un largo plazo de
ejecución, quitaría presencia mediática al gobierno provincial, ya sabemos que
los máximos referentes del gobierno provincial sienten un amor absoluto por las
luces de los platós y el maquillaje de los camarines. En resumen, no hay fondos
pero tampoco hay interés por la realización de obras de gran envergadura y de
vital importancia para Córdoba porque se privilegio el aspecto comunicacional
por sobre la gestión.
Claro está que
algunas de esas pequeñas obras son interesantes porque tienen un impacto social
positivo y generan mano de obra, mientras que otras resultan extremadamente
onerosas e inútiles, como el Faro del
Bicentenario o la injustificada urgencia en construir la nueva casa de
gobierno, erigiendo el poco atractivo edifico de El Panal. Pero creemos que llegó el momento en el cual el gobierno
provincial tiene que direccionar todos sus esfuerzos en materia de obra publica
a resolver problemas estructurales de la provincia: en primer lugar, debe
revertir la falta de obras en el sector de energía eléctrica, cuyas
consecuencias padecemos todos verano; pero también debe atender la problemática
del gas ya que el 60% de los hogares cordobeses no tiene red natural y deben
pagar un gas envasado mucho más caro; o el acceso al agua potable, que para una
gran cantidad de cordobeses se convierte en una odisea invierno tras invierno y
deben alegrarse y agradecer cuando hay un buen periodo de lluvias porque la
provincia no sólo que no hace obras para conducirla hacia donde más falta hace
sino que baja la cota de los diques existentes para beneficiar los negocios
inmobiliarios. De mismo modo, tiene que tomar medidas urgentes para revertir el
enorme déficit habitacional existente, que alcanza las 300 mil viviendas y que
apenas tuvo un fallido intento de solución con el programa Hogar Clase Media. Y así, podríamos nombrar un sinnúmero de obras
de gran importancia que no se hacen en la provincia, a lo que le podemos sumar otros
problemas serios que no se resuelven y que tienen que ver con derechos y
necesidades básicas para todos los habitantes del territorio provincial, como
son el estado actual de la Caja de Jubilaciones o el deficiente Sistema de salud.
Es por esto que
manifestamos nuestra preocupación y desacuerdo con el orden de prioridades que
se vienen manejando. Como juventud política comprometida con nuestro territorio
tenemos la obligación y la necesidad de ver más allá del corte de cinta
inaugural y pensar en el rol que debe cumplir el estado provincial ante
problemas estructurales que llevan ya décadas sin resolverse y que parecen no
tener mayor relevancia en la agenda de aquellos que prefieren hacer de la
gestión una herramienta electoralista a corto plazo y que les permita ganar una
próxima elección.
Juventud Partido Socialista
de la ciudad de Córdoba
