El 29 de Mayo un rojo amanecer ilumina la ciudad. Trabajadores de luz y fuerza son atacados con bombas de gases a la altura de Rioja y General Paz. La represión, esa arma tan gastada por los enemigos de la solidaridad, de la libertad, de la fraternidad, vuelve a surgir intentando eliminar una primavera inminente.
Columnas de incansables, de innumerables, trabajadores de fábricas automotrices avanzan, ocupan reclaman algo olvidado por la a ciudad, son atacados. El comercio cierra sus puertas, una tensa calma que anuncia un huracán se respira en el lugar, trabajadores, estudiantes, mujeres, inundan las calles, reclamando ese lugar fundamental que la historia les debe asignar.
Fluye, se esparce, se difunde la noticia de la muerte de Maximo Mena, obrero mecánico. Un estallido popular explota, en la ciudad, vientos de libertad se anuncian, en un otoño oscuro, violento, censurado, autoritario. Una poética rebeldía nace, reclamando, exigiendo, luchando, contra la injusticia, contra los asesinatos, contra los atropellos. La policía retrocede, la sociedad avanza. Nadie controla la situación.
Es el pueblo. Son las bases sindicales y estudiantes que luchan enardecidas.
Es la toma de conciencia contra los derechos perdidos, contra dignidades negadas. No son usurpadores del poder, ni cómplices de un plan macabro, son personas reclamando una transformación, una realidad distinta.
El saldo del "El Cordobazo" es trágico. Decenas de muertos, cientos de heridos. Pero la dignidad, el coraje, los sueños de una realidad distinta a la dada, florecen marcando una página en la historia Argentina y latinoamericana que no se borrará jamás.
Alguna vez Rodolfo Walsh dijo "Nuestras clases dominantes han procurado siempre que los trabajadores no tengan historia, no tengan doctrina, no tengan héroes ni mártires. Cada lucha debe empezar de nuevo, separada de las luchas anteriores. La experiencia colectiva se pierde, las lecciones se olvidan.
La historia parece así como propiedad privada cuyos dueños son los dueños de todas las cosas. Esta vez es posible que se quiebre el círculo..."
Desde la juventud socialista, nosotros, hijos del Cordobazo, afirmamos que en medio de esa lucha por la justicia, la libertad y el imperio de la voluntad del pueblo, sepamos unirnos construyendo una sociedad más justa, donde el hombre no sea lobo del hombre, sino su hermano, donde el hombre no sea un medio sino un fin, donde la solidaridad prevalezca frente al miedo.
Juventud socialista, Córdoba ciudad, Frente amplio progresista.
