lunes, 30 de abril de 2012

1 de mayo: acerca del plan primer paso




60 mil jóvenes se inscribieron para ser beneficiarios del plan primer paso. Solo 10 mil jóvenes serán elegidas.  Lo que nos lleva a pensar, ¿existe una tasa de desempleo tan baja?

 Frente a la desocupación surgida en la provincia, el ministerio de juventud argumenta que el plan primer paso fomentará la inserción laboral de jóvenes entre 16 y 25 años sin  una experiencia laboral relevante. Realizando una jornada de trabajo de 4 horas por un sueldo de 1000 pesos, sin llegar al salario  mínimo, vital y móvil por 2300 pesos. Los empleadores deberán ser empresas inscriptas y con personal en blanco.

 Una jornada de 4 horas  si bien  constituye una  experiencia laboral, solo se desarrolla por un periodo de tiempo no mayor a un año.   Aunque se disminuye la tasa formal de desempleo de la provincia de Córdoba, se realiza una inclusión precaria del beneficiario.

El salario percibido por parte del trabajador es pagado por el  Estado provincial. Nace así  un Estado fomentador de   la precariedad laboral liberal. El Estado deja de regular las políticas laborales siendo reemplazado por el mercado.  El trabajo se desregulariza, se flexibiliza, se convierte en una mercadería.

Esto se puede reflejar en la  no existencia de  una figura por parte del programa de controlador que sirva para respetar las condiciones laborales del joven: jornada de 4 horas, cobertura médica, seguro contra accidentes.  En el Programa primer paso no existe ninguna figura que garantiza esto dejando a la simple voluntad de los empresarios  el cumplimiento de estas obligaciones. El dato   no es menor, ya  que muchas veces con la presión de darles de baja o no tomarlos efectivo cuando termine el plan, los obligan a cumplir jornadas laborales mayor a la acordada.

En consecuencia la precariedad laboral florece limitando  los derechos sociales, económicos y del trabajo. Frente a esto, bajo un discurso de integración, se presenta, se reinaugura,  el plan primer paso. El contrato laboral propuesto por el plan, solo  produce una relación de dependencia entre el trabajador y el Estado. Al mismo tiempo emerge un fuerte acuerdo entre MERCADO y ESTADO.  Si bien ambos generan una  integración laboral en el  joven, esta debería ser prolongada a lo largo del tiempo, permitiendo el desarrollo de sus actitudes físicas y/o intelectuales. No debe ser un reglón más en su curriculum.

No se  controla que el joven al realizar su primera experiencia laboral, lo haga en un lugar donde pueda aprender un oficio o adquirir  herramientas para su desarrollo, para su experiencia laboral y de vida. Muchos jóvenes ingresan a grandes plataformas comerciales donde pasan su año reponiendo productos en góndolas o acomodando mercadería en un depósito, sin poder sacar un provecho real de dicha  práctica.

 La política fomentando por el gobierno del “use y tírelo” desvaloriza los derechos gremiales y laborales del trabajador. No es necesario recordar que el trabajador es una persona, pero parece necesario recordar que no es descartable.

Si existiera algún reclamo por parte del trabajador conllevaría a poner en peligro su fuente de trabajo,  por la simple razón de la existencia de 50 mil personas inscriptas en el plan y que han quedado afuera. Se produce una situación desfavorable encontrándose subordinados a la relación empresa-Estado.

Un vínculo que solo se realiza entre las grandes empresas por la simple razón de que   los empleadores con cinco o menos trabajadores registrados solo  podrán tener un beneficiario; los que tienen de seis a 10, hasta dos beneficiarios; los que tienen de 11 a 25, tres los que tienen de 26 a 50, una cantidad que no represente más del 20 por ciento del plantel y los que tienen más de 50 empleados, podrán tener beneficiarios por el 10 por ciento de su plantel actual. La propuesta de empleo ofrecida por el Estado solo beneficia a las grandes empresas, olvidándose de las pequeñas y medianas empresas junto a la inclusión verdadera de los trabajadores desempleados.

Bajo el discurso de la inclusión social y la supuesta disminución de la desocupación el proyecto  ejecutado por el gobierno provincial, es una forma de encubrir  la conflictividad laboral existente en la actualidad. Se logra un equilibrio social precario. La aparente integración social defendida no existe.

Desde la juventud socialista pensamos                que el trabajo no es solo un factor productivo sino un fin que garantiza el desarrollo espiritual, físico y mental de la persona. El trabajo es un derecho fundamental que sirve para la valoración e integración de lo social. Finalmente es importante afirmar citando a Galeano que “el ser humano debe trabajar para vivir y no vivir para trabajar”

JUVENTUD SOCIALISTA CÓRDOBA CIUDAD-FAP