viernes, 23 de marzo de 2012

La democracia no se quiebra, la libertad no se castiga, la solidaridad no se prohíbe...

“La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierran la tierra y el mar: por la libertad, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida.” Don Quijote de la Mancha.


El mal llamado proceso de re organización nacional dejaría cicatrices que marcarían a la sociedad y a sus futuras generaciones, en el cual se destruirían todas aquellas perspectivas de la realidad existentes hasta el momento. Los valores participativos, solidarios, democráticos y de unión latinoamericana; serían callados, silenciados por gobiernos antidemocráticos. Estos últimos fueron construidos desde el poder hegemónico capitalista de la época.

El  autoritarismo arrasaría con la integridad, dignidad y con las libertades sociales e individuales de la persona; utilizando como medios la censura de ideales, la supresión de derechos y la destrucción de instituciones.

Aplicando el  terror como fin en sí mismo buscando lograr una ciudadanía sumisa, insegura y  atada al poder estatal. Esta política perversa; sería una de las tantas atrocidades cometidas por este gobierno.

Agrupaciones sindicales, políticas y todas aquellas instituciones con un planteamiento diferente sufrirían la desaparición de sus miembros, los cuales serian secuestrados  y trasladados a diversos centros clandestinos  de detención ubicados a lo largo del país.

No solo miembros de instituciones, sino todos aquellas personas que tuvieran cierto compromiso social, plantearan ciertas dudas sobre las verdades impuestas por el régimen o por el simple hecho de reunirse con “personas de pelo largo y barba” eran motivos suficiente para ser amenazado o incluso detenido.

La dictadura militar no solo atentaría contra la dignidad de la persona, desvanecería también un proceso económico emergente gestado desde décadas anteriores. Se destruiría  la economía nacional, generando un proceso de des-industrialización. La flexibilización laboral produciría un aumento del desempleo junto con un fuerte incremento de los precios. La especulación financiera  sería la única política de Estado. Se nacionalizaría la deuda privada incrementando  el déficit  nacional.

Las pésimas políticas económicas,  la violencia contra la integridad de la sociedad, impuestas por el gobierno de facto, afirman la sentencia de que el  silencio no es seguridad, es tortura, violación, asesinato y sumisión; con el fin de lograr despojar la esencia intelectual, emocional y critica  de la persona a través de la violencia. Desde  la juventud socialista afirmamos que la democracia no se quiebra, que la libertad no se castiga y la solidaridad sobre todas las cosas no se prohíbe.

Juventud Socialista de la ciudad de Córdoba- Frente Amplio Progresista